Melchor Zapata. Dibujante, pintor, escultor.

Melchor Zapata I

¿Cómo es posible imaginar que 30 minutos y unas fotografías pueden acabar marcando tanto a una persona? La respuesta es sencilla, no se puede. Al menos quien escribe estas líneas fue incapaz. Había preparado el equipo durante la mañana. Dos cuerpos, un 18-70, un 28mm, un 50mm, un 28-80 e incluso un 200mm pensando en la variedad de planos que podría captar con ellos imaginando situaciones, ángulos y encuadres.

Todo planeado, todo pensado. Ángulos, poses, las lentes a utilizar en cada toma, en resumen todo estaba perfectamente planificado y de hecho todo siguió así hasta que llegué al taller en Nules donde me había citado con Melchor. La primera visión ya fue señal inequívoca de lo que me tenía preparado el destino para los próximos minutos, Melchor emergía de entre los hierros que poco a poco irán cogiendo forma hasta convertirse en su nueva obra.  Ofrece su antebrazo, por cortesía al visitante, pues sus manos se encuentran ennegrecidas por la herrumbre y el contacto con el metal que trabaja, sus ojos en cambio brillan con la luz propia de aquellos que disfrutan con lo que hacen y ponen su espíritu y buena parte de su energía en ello, prueba de eso son las gotas de sudor que perlan su frente.

Melchor Zapata II

Melchor Zapata V

Melchor Zapata VI

Melchor Zapata trabajando en una de sus esculturas.

Melchor Zapata IV

Y con esta breve presentación y el primer impacto visual se derrumbaron todos y cada uno de los planos que tenía pensados y la sesión fotográfica pasó a ser un «sígueme si puedes». Había que olvidarse de cambios de objetivos, de poses y en general de cualquier artificio. Así que elegí el cuerpo con el 18-70 y comencé a tomar una instantánea tras otra, procurando acercarme al máximo, usando el extremo más angular de la lente, exagerando perspectivas y metiendo la cámara en la acción.

Para la iluminación me ayudé de un flash metz 48 al que acoplé una softbox y que me ayudaba a iluminar allí donde la luz procedente de la gran puerta de la nave no alcanzaba.Pasada una media hora se acercaba la hora de cierre del taller y con ello el fin de la sesión, que dicho sea de paso pareció transcurrir en apenas 5 minutos. Pero que fueron más que suficientes para tomar las fotografías que ilustran este breve artículo y que pueden ser vistas aquí y de paso para que a este fotógrafo le ronden un par de proyectos por la mente relacionados con un reportaje completo y que recoja varios meses y fases del trabajo de un artista. Todo se andará.