Preparar y afrontar un reportaje fotográfico con éxito (y no morir en el intento)

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Con la llegada del buen tiempo se multiplican los eventos de diversa tipología en nuestras ciudades. A lo largo de este artículo voy a tratar de comentar algunos aspectos básicos de cara a obtener unas buenas fotografías de estos eventos. Dado que enfoque de este manual en eminentemente práctico, comentaré los diversos aspectos tratados sobre ejemplos de fotografías tomadas durante un evento deportivo, concretamente el 6º Trofeo Nacional Ciudad de Castellón, Prueba del Litro  para motocicletas antiguas y clásicas, pero dada la diversidad de las tomas realizadas, los ejemplos podrán ser extrapolados a otros eventos de cualquier índole.

El equipo

Algo tan obvio que con demasiada frecuencia es dado por superado descuidando factores que pueden provocar que las fotografías que podamos tomar no sean las que nos hubiese gustado o directamente dar por terminada una sesión fotográfica antes de comenzar.

Alimentación: Ya sean pilas, recargables o no, o bien baterías, debemos estar seguros de que se encuentren a plena carga. Especialmente en el caso de las cámaras alimentadas con baterías, pues aquellas que utilizan pilas AA para su funcionamiento siempre pueden ser equipadas sobre la marcha recurriendo al sufrido “chino de la esquina”

Tarjetas de memoria: Siempre es mejor llevar varias pequeñas, de 2 gigas está bien, que una de mucha más capacidad que en caso de avería podrá dar al traste con todo nuestro día. Igualmente importante es asegurarse de que hemos descargado las fotografías de una sesión anterior pudiendo así disponer de todo el espacio de las tarjetas.

Objetivos: Aquí debemos considerar diversos aspectos, a cada cual de mayor relevancia. La limpieza es vital para cualquier componente de un equipo fotográfico pero se vuelve crítica al hablar de cualquier elemento óptico. Debemos prestar especial atención a nuestras lentes evitando la acumulación de polvo o la aparición de manchas de humedad o de hongos, pues todo lo que ve la cámara es a través de estos elementos por lo que su importancia es muy alta en el global del proceso fotográfico.

Superado el apartado de la limpieza nos enfrentamos con el apartado de la selección de las lentes con las que acometeremos nuestro reportaje, para ello deberemos atender a diversos factores:

Peso: Los objetivos, especialmente los de gama alta, no son precisamente ligeros de modo que debemos prestar especial atención si no queremos que lo siguiente que veamos después de un día de fotografías sea la consulta del fisioterapeuta.

Versatilidad: Cada evento tiene unas necesidades y unas posibilidades que deberemos baremar antes de salir de casa. Deberemos decidir si queremos cargar con objetivos fijos con su consabida mayor luminosidad y en general calidad o bien por objetivos zoom bien sea la combinación zoom corto más zoom largo o los populares todoterreno del estilo de los 18-200. Para el caso práctico que he utilizado como ejemplo para preparar este artículo he utilizado un total de 3 objetivos:

  1. 19-35mm f3,5-5,6. Un angular bastante amplio que permite capturar escenas completas y exagerar las perspectivas de las tomas de proximidad.
  2. 50mm f2. El objetivo estándar, se convierte en aproximadamente un 70mm en las réflex digitales de formato APS. Su máxima apertura nos permitirá aislar motivos de su fondo e incluso utilizarlo a modo de tele corto.
  3. 200mm f3,5. Este objetivo nos permitirá captar imágenes permaneciendo en un discreto segundo plano, además debemos recordar que los teles aplanan los diferentes planos que componen la imagen y que esto puede ser utilizado como herramienta para generar significado.

Agua y barritas energéticas: si es importante asegurar la energía de nuestra cámara, es mucho más importante mantener alimentado al fotógrafo evitando la necesidad de abandonar el evento durante unos instantes para proveerse de víveres. Nunca se sabe si en esos instantes podríamos haber captado la imagen de nuestra vida.

Flash: en los casos en que el evento permita utilizar estos dispositivos debemos plantearnos la posibilidad de su utilización

La localización.

Cualquier evento sucede en alguna parte y conocer a fondo el entorno en el que este va a desarrollarse nos dará un buen punto de partida para lograr las mejores fotografías. A pesar de que se trate de nuestra ciudad o incluso un barrio por el que nos movamos con cierta frecuencia es aconsejable acudir al lugar del evento con una media hora a una hora de adelanto para poder reconocer el lugar e incluso, con suerte, podemos captar alguna imagen curiosa de la preparación del evento y además estudiaremos cual es la mejor posición en función de la luz, los elementos decorativos del evento, los elementos que debemos evitar en nuestras composiciones, etc.

En el caso práctico que nos ocupa, el evento transcurre en una avenida céntrica rodeada por edificios de alturas dispares con el sol entrando por uno de sus laterales, lo que ocasionaba que las motocicletas transitaran por una calzada con fuertes contrastes de luz y sombra, por lo que es interesante buscar posiciones desde las que las tomas encuadren a participantes durante su tránsito por las zonas iluminadas. Además el acudir antes al lugar del evento me ha permitido captar alguna instantánea de los competidores preparando sus máquinas, fotografías que aparecen a continuación.

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Últimos retoques antes de competir

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Afición compartida

Durante el evento:

Es interesante tener tomas variadas con diferentes distancias focales, encuadres y ubicaciones, por lo que en la medida de lo posible deberemos variar de posición durante el evento, siempre procurando no molestar a los verdaderos protagonistas del mismo. Si a esto le añadimos la posibilidad de poder tomar fotografías durante el preevento y el postevento, lograremos que nuestro reportaje tenga sentido y cuente una historia, evitando que se convierta en una simple retahíla de fotografías idénticas que acaben por aburrir al espectador.

A la hora de elegir las ubicaciones desde las que disparar deberemos tomar en consideración diversos factores relevantes:

Comodidad: Dado que no es posible saber de antemano cuanto tiempo pasaremos en cada ubicación estas deben contar con un mínimo de comodidad, evitando lugares desde los que la posición de dispara resulta incómoda o forzada, pues esto restará calidad a nuestras fotografías y acelerará la fatiga.

Limpieza del encuadre: Muchas veces al mirar una fotografía en la pantalla del ordenador y descubrir una bolsa de plástico o una señal destrozándonos la fotografía hemos exclamado “¡eso no estaba ahí!” seamos seros, eso sí estaba allí pero no nos fijamos, no dimos importancia a un elemento que puede afear e incluso inutilizar una fotografía. Por tanto y siempre que sea posible es recomendable eliminar todos los elementos molestos del encuadre como bolsas de plástico, botes de refresco abandonados, etc. Esto ayudará a mejorar nuestras fotos y de paso estaremos trabajando por mantener limpia nuestra ciudad.

Diversidad de encuadres: otro aspecto importante a tener en cuenta es la posibilidad que nos brinda una ubicación de poder disparar en diferentes ángulos, a diferentes alturas, etc. Puede parecer una tontería pero el mero hecho de disparar desde un mismo lugar con la cámara a la altura de los ojos o casi a ras de suelo genera imágenes totalmente diferentes.

Durante la toma de las fotografías que ilustran el caso práctico que comento aquí utilicé 3 localizaciones durante la carrera, seguidamente vamos a comentar una fotografía correspondiente a cada localización.

_IGP2908 Esta fotografía la tome mientras estaba sentado en el interior de la curva. Inicialmente la idea era utilizar el angular 19-35 para captar los participantes en el momento de negociar la curva, pero esta toma fue descartada por dos motivos. EL primero es que el fondo de las fotografías tendría demasiados elementos y muy coloridos con lo que robarían protagonismo al primer plano, además el paso por curva de estas motocicletas no es comparable al que estamos acostumbrados a ver en otros eventos deportivos.

Ante esta situación decidí utilizar el tele más largo que tenía para capturar imágenes de los participantes en la recta mientras se aproximaban. Además al utilizar un diafragma muy abierto, f3’5, el fondo aparecía desenfocado y se evitaba que distrajera del motivo principal. En estas situaciones y dado que se trata de un circuito donde los participantes pasan repetidas ocasiones por el mismo lugar opté por preenfocar a un punto en el que no habían elementos que estropeasen la composición y que contase con una buena iluminación, luego únicamente restaba esperar a que alguno de los participantes pasase por el lugar elegido.

_IGP3006 En esta otra fotografía continuaba equipado con el 200mm en esta ocasión aproveché el ángulo que describía la recta (ver mapa superior) para captar una fotografía casi frontal de 3 participantes jugando con diferentes planos focales, fue solo cuestión de tiempo y paciencia que 3 de los participantes alcanzasen la recta con unas distancias entre ellos que favoreciera la toma. El modo ráfaga de la cámara hizo el resto. Tomé 3 fotografías, siendo la aquí publicada la segunda en realizarse. La primera fue descartada pues el tercer piloto apenas si entraba en cuadro, mientras que la tercera fue descartada al no aparecer en el cuadro la cara del primer piloto, cara que a pesar de salir plenamente desenfocada y que pudiese pensar que no aporta nada a la toma si ayuda a construir una diagonal entre las caras de los pilotos y guiar el ojo a través de la fotografía. La coincidencia de colores de la vestimenta de los protagonistas y la cara de felicidad del piloto que aparece a foco ayudan a redondear la fotografía.
_IGP3011 Al fotografiar un evento podemos caer en la tentación de captar imágenes de todos los participantes y repetir una y otra vez el mismo tipo de encuadre y composiciones lo que nos dará como resultado un buen montón de fotografías que si bien pueden estar técnicamente bien ejecutadas, acabarán aburriendo a las ovejas. De modo que no debemos perder la ocasión de captar tomas diferentes y experimentar con formatos, encuadres y técnicas. En esta ocasión equipado con el 50mm y ubicado en la mediana que separa los dos sentidos de marcha de la prueba pude realizar la fotografía que aparece junto a estas líneas. Utilicé un diafragma muy cerrado, f22 y el mínimo ISO que permite la cámara, de este modo a pesar de la dureza de la luz en ese momento, pude realizar un barrido corto siguiendo al pequeño piloto mientras el obturador permanece abierto dotando a la fotografía de una sensación de velocidad y un dinamismo que no vemos en las fotografías anteriores.

Cosas que debemos evitar durante la toma de nuestras fotografías

Tomas repetidas

Es muy tentador una vez hemos encontrado una ubicación cómoda el ir repitiendo la toma una y otra vez. Haciendo esto nos estamos limitando la capacidad creativa y llenando la tarjeta de memoria de forma descontrolada.

Si encontramos un lugar cómodo y privilegiado desde el qeu tomar las fotografías en lugar de repetir una y otra vez el mismo encuadre a pesar de que resulte atractivo, debemos explorar otras posibilidades. Barridos, detalles, planos muy abiertos utilizando angulares, picados, contrapicados, etc. El fotógrafo, una vez adquiridos unos mínimos en cuanto a técnica y control de su equipo, únicamente está limitado por su creatividad y la capacidad de creación de significado en sus fotografías.

Fondos molestos

Debemos aprender a ver más allá del elemento que deseamos fotografiar y saber discriminar los lugares desde los que tomamos las fotografías pues el fondo puede acabar arruinando una toma que en un principio nos había parecido aceptable.

En esta toma encontramos varios elementos molestos, que comentaré de izquierda a derecha.

  1. En el borde izquierdo de la imagen podemos ver una pierna de una persona que se encuentra fuera de campo.
  2. El cartel de La Caixa y su forma estrellada destaca sobre la fachada del edificio.
  3. La parte trasera de una moto que aparece tras el piloto y que nos impide ver de forma clara el contorno de la motocicleta protagonista
  4. El poste de una señal de tráfico en la esquina superior izquierda.

En general se trata de un fondo heterogéneo que al realizar la toma con un objetivo angular no es posible desenfocar lo suficiente como para que no moleste en la composición. Si somos capaces de ver esto en el momento de la toma nos evitaremos borrar más de una foto al llegar a casa y sorprendernos desagradablemente al descubrir esos elementos que juraremos ante quien sea aquello de: «Esto no estaba ahí»

Experimentar es bueno, hasta cierto punto

Todos hemos aprendido por el ancestral método de prueba y error (bueno, algunos hay por ahí que deben haber sido iluminados por un ser superior, al menos a su propio juicio) Es bueno realizar experimentos dejar volar la creatividad y tratar de ir más allá de la mera fotografía informativa. Lo que no debemos hacer llevados por ese esfuerzo de superación es tratar de colocar fotografías que si fueran de otro como el nuevo paradigma de la fotografía contemporánea. Un barrido en el que el sujeto que debería estar nítido no lo está, no es un barrido, es una foto movida por mucho que hayamos estado media hora probando una y otra vez y queramos ver lo que no hay en la fotografía.

Lo mismo se puede aplicar para fotografías con golpes de zoom, rotaciones de la cámara, dobles exposiciones, filtros de color, etc. No hace mucho me comentaban una anécdota en la que un director de fotografía de una importante agencia de noticias tenía un poster en su despacho en el que podía leerse: «la mierda exclusiva sigue siendo mierda» Si bien no hace falta llegar a esos extremos si debemos ser nuestros primeros y más duros críticos y a pesar de que sea duro eliminar del disco duro a nuestros hijos que con tanto esfuerzo hemos parido, debemos pensar en el resto de usuarios de internet que en su mayor parte no merece ser expuesto a algunas de nuestras fotografías.

Conclusiones

Fotografiar un evento no se reduce en ir a un determinado lugar y comenzar a fotografiar sin ton ni son. Es posible que logremos alguna buena fotografía pero a duras penas si lograremos sin una planificación previa el lograr una serie de fotografías que cuenten una historia, que tengan un significado en su conjunto y que conduzcan al espectador a lo largo de nuestro reportaje.
Debemos preparar el reportaje y trabajar en él desde antes de salir de casa preparando un equipo que se adecue a las fotografías que queremos tomar y se adecue a las condiciones en las qeu es previsible que debamos trabajar. En la medida de lo posible es interesante documentarse sobre el tema bien vía internet o medios especializados y siempre que exista visitar la web del evento para ver las muestras de fotografías de años anteriores que nos valdrán tanto para hacernos una idea de lo que se ha venido haciendo hasta como para buscar un nicho creativo aún inexplorado y que puede ser el qeu nos abra las puertas del difícil mundo de la publicación en cualquier lugar que no sea nuestra propia galería web.
Es igualmente interesante una vez seleccionadas las mejores fotografías hacérselas llegar vía correo electrónico o con un CD a la organización del evento. Puede que esto no sirva para nada pero con paciencia y perseverando para mejorar nuestras fotografías y dándonos a conocer quizá algún día nos llamen para ceder alguna fotografía para ilustrar un tríptico para el evento de otro año, para colgarlas en la web oficial o para realizar un reportaje (con suerte pagado) de una futura edición del evento.

Melchor Zapata. Dibujante, pintor, escultor.

Melchor Zapata I

¿Cómo es posible imaginar que 30 minutos y unas fotografías pueden acabar marcando tanto a una persona? La respuesta es sencilla, no se puede. Al menos quien escribe estas líneas fue incapaz. Había preparado el equipo durante la mañana. Dos cuerpos, un 18-70, un 28mm, un 50mm, un 28-80 e incluso un 200mm pensando en la variedad de planos que podría captar con ellos imaginando situaciones, ángulos y encuadres.

Todo planeado, todo pensado. Ángulos, poses, las lentes a utilizar en cada toma, en resumen todo estaba perfectamente planificado y de hecho todo siguió así hasta que llegué al taller en Nules donde me había citado con Melchor. La primera visión ya fue señal inequívoca de lo que me tenía preparado el destino para los próximos minutos, Melchor emergía de entre los hierros que poco a poco irán cogiendo forma hasta convertirse en su nueva obra.  Ofrece su antebrazo, por cortesía al visitante, pues sus manos se encuentran ennegrecidas por la herrumbre y el contacto con el metal que trabaja, sus ojos en cambio brillan con la luz propia de aquellos que disfrutan con lo que hacen y ponen su espíritu y buena parte de su energía en ello, prueba de eso son las gotas de sudor que perlan su frente.

Melchor Zapata II

Melchor Zapata V

Melchor Zapata VI

Melchor Zapata trabajando en una de sus esculturas.

Melchor Zapata IV

Y con esta breve presentación y el primer impacto visual se derrumbaron todos y cada uno de los planos que tenía pensados y la sesión fotográfica pasó a ser un «sígueme si puedes». Había que olvidarse de cambios de objetivos, de poses y en general de cualquier artificio. Así que elegí el cuerpo con el 18-70 y comencé a tomar una instantánea tras otra, procurando acercarme al máximo, usando el extremo más angular de la lente, exagerando perspectivas y metiendo la cámara en la acción.

Para la iluminación me ayudé de un flash metz 48 al que acoplé una softbox y que me ayudaba a iluminar allí donde la luz procedente de la gran puerta de la nave no alcanzaba.Pasada una media hora se acercaba la hora de cierre del taller y con ello el fin de la sesión, que dicho sea de paso pareció transcurrir en apenas 5 minutos. Pero que fueron más que suficientes para tomar las fotografías que ilustran este breve artículo y que pueden ser vistas aquí y de paso para que a este fotógrafo le ronden un par de proyectos por la mente relacionados con un reportaje completo y que recoja varios meses y fases del trabajo de un artista. Todo se andará.